Cada decisión que un director toma respecto a su gente sienta un precedente que servirá como base para decisiones futuras generando, en muchas ocasiones, malestar entre los empleados por percibirse como arbitrariedad o favoritismo. Cuando se cuenta con políticas y procedimientos de Recursos Humanos claros, este problema desaparece ya que la decisión de vuelve impersonal; cada gerente tiene un lineamiento a seguir y el empleado conoce qué está permitido y qué no.